Tomy

Imaginándome cada cosa que esta escrita, como si yo fuera el que está viviendo cada una de esas cosas. 
Siempre se busca un centro, desde el centro de un pueblo, hasta el de la más maravillosa ciudad del mundo, pero en cambio, hay otros que son mas difíciles de encontrar. Como vos bien decías, cada persona es un mundo, entonces, cada uno tiene su propio centro, el tema es saber que no todos los centros son iguales, y aunque sea física y matemáticamente imposible, hay quienes también
 tienen mas de un centro (o por lo menos se mueven en dos centros distintos).
Este verano tuve la oportunidad, de junto con mi compañero de rutas, partir a un lugar completamente diferente del que nos movemos, fuimos a recorrer el centro de Uruguay. Desde el primer momento que subimos a la ruta arriba de nuestras bicicletas, nos dimos cuenta que clase de viaje íbamos a realizar. Un viaje distinto al que por argentina veníamos realizando, un viaje en el que desde el principio conocimos personas que, charlando aunque sea cinco minutos, nos dimos cuenta que a pesar de ser capataces o caseros de estancias de patrones multimillonarios, eran más ricos que ellos... 
cuando arrancamos en la ruta, a las 13.30hs. (mal horario para salir, porque el sol del verano en la ruta, quema!!) nos dimos cuenta que no habíamos cargado agua en las caramagnolas, entonces, decidimos parar en una pequeña estancia, que quedaba al costado de la ruta, justo a la salida de Nueva Palmira. muertos de calor y con mucha sed, le pedimos a una persona un poco de agua para llenar los recipientes. hablando con este señor, Pedro me acuerdo que se llama, nos contaba que eramos la primer visita en 5 años, y que nos agradecía, el a nosotros, el haber parado ahí a tomar agua. Nos invito a comer algo, lo cual aceptamos y nos contó su vida, llena de gracias y alegrías, pero también de una infinita tristeza que en sus ojos se notaba. y así, cuando nos despedimos, nos dio un mandado: "cuando lleguen a dolores, busquen a mi hija y denle esta nota". así fue que llegamos a dicho pueblo, buscamos a la hija de don pedro y le entregamos la nota, sin más nos retiramos a un camping. a la mañana siguiente, al despertar y cuando estábamos levantando el campamento, llega la hija de don pedro y nos invita a ir a desayunar a la casa, "por el favor que le hicimos, para que salgamos cargados de energía!" y estas son las cosas que a mi amigo y a mi nos fortalecieron, nos dimos cuenta que con un simple gesto, todo vuelve... aunque sea en forma de mates con marineras.... 
Puedo seguir contando anécdotas de este mismo viaje, pero seria extenderme demasiado en esto... 

Saludos